Mujeres y sala fitness: El eterno odio

La entrada de hoy no va a estar basada en estudios científicos, y en gran parte van a ser una serie de reflexiones. Reflexiones propias, y algunas que he ido recogiendo de diferentes amigos y colaboradores.

Durante mi etapa universitaria, realicé un trabajo de investigación sobre la evolución histórica y social de la presencia de la mujer en la práctica deportiva ( una pequeña parte la podeis encontrar aquí) , que me va a servir para realizar una pequeña introducción en el tema.

A nivel general, a lo largo de la historia la mujer siempre ha estado relegada a un segundo plano en la práctica deportiva. Igualmente, la situación social de la mujer, también es un factor que ha determinado la inclusión de la mujer en el deporte.

Se ha intentado convencer a la sociedad que el deporte es cosa de hombres, esta afirmación viene determinada por rasgos y connotaciones sociales, de la percepción del papel de la mujer. “La participación de la mujer en el deporte ha ido evolucionando a medida que ha ido cambiando su rol social”[i]. Antes de proseguir se hace necesario aclarar una serie de términos. Me refiero a los conceptos de: sexo, género, estereotipos, sexismo, actitudes sexistas.

La distinción entre sexo (sexo biológico), y género (sexo social), tiene como significado que:

“El sexo se refiere a la condición biológica de ser hembra o macho. El género se refiere a los procesos sociales, culturales y psicológicos mediante los que se estructuran y reproducen feminidad y masculinidad”

El género es un concepto culturalmente variable, a través de la historia e incluso dentro del proceso vital de la persona.

Los estereotipos, son “configuraciones sociales sobre supuestas actitudes “naturales” de hombres y mujeres”[i]. Estas configuraciones, “no responden a la realidad”[ii], pero son condicionantes del comportamiento de manera muy decisiva.

Por sexismo, se entiende como “la supremacía de un sexo sobre otro”[iii], haciendo referencia a “aquellos valores, creencias y normas que mantienen el concepto de que un género es menos valioso y capaz”[iv].

En relación con el término de sexismo están las llamadas Actitudes sexistas, o las “predisposiciones de personas o grupos que consciente o inconscientemente contribuyen a discriminar en función de su sexo o género”[v].

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Ahora bien, una vez visto el marco teórico general, vamos a centrarnos en el ámbito del llamado fitness, musculación, pesas… o como cada uno quiera llamarlo.
Esta claro, y al parecer que uno de los más arraigados mitos es que la musculacion, el entrenamiento con pesas es que las mujeres se van a “masculinizar”. Evidentemente, este mito requiere de una fundamentación muy sencilla para desterrarlo. Los factores hormonales son determinantes en el desarrollo de la masa muscular. Y por caracteristicas y disposición genética, las mujeres no poseen una alta cantidad de testosterona ( hormona masculina por excelencia), que es la responsable del aumento de la fuerza, masa muscular y rasgos predominantes en el hombre. Por tanto, una mujer, de forma natural no va a desarrollar una masa muscular como la del hombre. “POR ENTRENAR CON PESAS NO OS VAIS A CONVERTIR EN CULTURISTAS”.
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Por otro lado, el estereotipo de lo  femenino, determina  que una mujer con “algo” de músculo, no sea femenino. ¿ por que no?. Como hemos visto en la introducción es un concepto socialmente adquirido.
Otro de los argumentos por parte de las mujeres para no acercarse a la “zona maldita” [vi] ( zona de peso libre, con muchachos sudorosos que marcan territorio cual macho alfa de la manada), es que se sienten intimidadas por ese “ambiente” cargado de testosterona. Se sienten observadas, y les cohibe entrar a entrenar. Otro de los argumentos, es que las mujeres, son “vistas” como un incordio, o un estorbo. Ya que al parecer, su entrenamiento “no es serio”. Por este motivo, parece que no se les respeta su espacio, series, entrenamiento etc.
Sin embargo, uno de los comentarios que mas me han gustado, por parte de una de mis compañeras de profesión, es el siguiente (transcribo literalmente): las mujeres “pensamos erróneamente que los peseros se van a poner “palote” de vernos ahí cuando en realidad es por verse ellos mismos”. Es una reflexión a la inversa, es decir, una excusa utilizada por muchas mujeres, es esa. No entro ahí porque me van a estar mirando, cuando realmente, si estas en un círculo donde se entrena seriamente, cada uno estará a su entrenamiento, seas quien seas.
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En cuanto a la idea de que muchos piensan que incordian, molestan o estorban. En mi modesta opinión, sigo con la idea anterior, si tu entrenamiento es correcto, y el resto esta a entrenar ( y no a otras cosas), el respeto va a ser mutuo, y seras vista como uno más de la sala. Es verdad, que tambíen me han comentado eso mismo. Muchas mujeres se ven “aceptadas”  si ningún problema, e incluso motivadas a seguir ese entrenamiento con cargas. (Pongo aceptadas entre comillas ya que deberia obviarse ese termino de aceptación. No hay que aceptar, tu vienes y entrenas y punto, seas mujer, hombre o marciano).
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Y no nos metemos mas en charcos de beneficios del entrenamiento con cargas, porque como muchas sabreis la lista es extensa (mejora en la densidad osea, aumento del metabolismo basal, mejora y cambios en la composición corporal…). Rose Cirrincione, entrenadora personal dice [vi]:”Las mujeres deben absolutamente no subestimar el entrenamiento con pesos”, dijo. “Es algo que es absolutamente vital para nosotras.”
Se que es uno de los eternos debates, y podriamos seguir y seguir. Al menos espero que quienes lo lean entienda y destierren esas ideas estupidas sobre el entrenamiento de pesas en mujeres.
Os dejo un pequeño video ( podeis encontra infinidad en youtube), para que veais un ejemplo de entrenamiento y competición.
Para terminar quiero agradecer a @perixlimonerix, @KissAfteRunning,
@noemiMG@dimiruben@Betoushka, @saramanmar, @SGarciagam   y AidaTNavarro. Sus aportes y comentarios a través de twitter y facebook.

[i]Vázquez Gómez, B. Educación Física y Género, en Cardona Andujar, J. et cols. Modelos de innovación educativa en la educación física, Madrid: UNED, 2000, p. 315.

[i] Villa Rodríguez, G; Hevia, C; Fernández, A, Tema 25. Coeducación e Igualdad de los sexos. Estereotipos y actitudes sexistas en la Educación Física. Intervención educativa. Lieres – Siero: Nortesport. 2005.

[ii] Vázquez Gómez, B. citado por Villa Rodríguez, G; Hevia, C; Fernández, Aza, Tema 25. Coeducación e Igualdad.

[iii] Vázquez Gómez, B, Educación física y Género. p. 315.

[iv] Mc. Person, C. y Loy, citado por Vázquez Gómez, B, Educación física y Género. p. 315

[v]Villa Rodríguez, Gabriel; Hevia, Carlos; Fernández, Aza, Tema 25. Coeducación e Igualdad.

[vi]http://www.dailyillini.com/news/campus/article_71527946-d185-11e2-9ba7-001a4bcf6878.html


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5 comentarios en “Mujeres y sala fitness: El eterno odio

  1. Wow, cada día hay más mujeres en un GYm o en un centro de cross fit, la verdad es que a mi me cambio la vida desde que entreno, esto es constancia día con día, si hay resultados, me gusta tener un cuerpo atlético y saludable, suerte a todas y animense!!

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  2. Yo sólo puedo decir que jamás me he sentido discriminada ni me han mirado mal en la sala de pesos libres. Nunca, ni al empezar. Cuando leo cómo algunas chicas / mujeres cuentan que sí les sucede me pregunto dónde entrenan: ¿caverna o gym?

    He pasado por todo tipo de gimnasios: de barrio, de pueblo y grandes cadenas. Siempre me han ayudado y siempre me han respetado.

    Si yo tengo que mirar mal a alguien en el gimnasio será al que va a estorbar, al que ocupa un banco o una máquina mientras está con el Whatsapp o al que se queda mirando las musarañas así pasen 10 minutos. A esos, como dicen por ahí, mancuernazo en el pecho sean hombres o mujeres.

    Otra cosa: sobre las miradas furtivas en el gym que algunas tanto temen. Si alguien te mira porque le gusta tu cuerpo, mientras lo haga discretamente y con respeto, no veo el problema. Yo también miro (y me recreo) con algunos hombres a los que da gusto ver. ¡A ver si ahora las mujeres somos ciegas y sólo miramos al marido (las que lo tengan)!

    Y por último: chicas, tonificar no existe; tonificar son los padres. ¡Dadle duro!

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  3. Yo sólo puedo decir que jamás me he sentido discriminada ni me han mirado mal en la sala de pesos libres. Nunca, ni al empezar. Cuando leo cómo algunas chicas / mujeres cuentan que sí les sucede me pregunto dónde entrenan: ¿caverna o gym?

    He pasado por todo tipo de gimnasios: de barrio, de pueblo y grandes cadenas. Siempre me han ayudado y siempre me han respetado.

    Si yo tengo que mirar mal a alguien en el gimnasio será al que va a estorbar, al que ocupa un banco o una máquina mientras está con el Whatsapp o al que se queda mirando las musarañas así pasen 10 minutos. A esos, como dicen por ahí, mancuernazo en el pecho sean hombres o mujeres.

    Otra cosa: sobre las miradas furtivas en el gym que algunas tanto temen. Si alguien te mira porque le gusta tu cuerpo, mientras lo haga discretamente y con respeto, no veo el problema. Yo también miro (y me recreo) con algunos hombres a los que da gusto ver. ¡A ver si ahora las mujeres somos ciegas y sólo miramos al marido (las que lo tengan)!

    Y por último: chicas, tonificar no existe; tonificar son los padres. ¡Dadle duro a los hierros!

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  4. Fantástico Álex.
    Te agradezco muchísimo haber escrito esta entrada.
    Las reflexiones, por serlas, no dejan de tener el rigor que tiene la teoría.
    Hablando por mí misma y por mi propia experiencia, como novata en la sala de musculación puedo decir que por mi cabeza han pasado todos esos pensamientos.
    Puros estereotipos de alguien que creía no tenerlos en ningún aspecto de la vida. Pero sí, los tenía.
    Creía que me sentiría observada, que molestaría, que me sentiría extraña, que sería el centro de todas las miradas. Miedo y casi pánico a hacer el ridículo cuando, al mirar a derecha e izquierda, veía a tíos enormes levantando dos veces mi peso.
    Ahora, después de unas semanas entrenando, sé que el problema estaba fundamentalmente en mí.
    He descubierto un aliciente nuevo, una forma de entrenar que cada día me gusta más, y agradezco siempre cualquier corrección que los machos alfa de la sala ya se atreven a indicarme.
    Me esfuerzo por mejorar poco a poco mi técnica y no dejo de preguntar.
    Ya puedo ver resultados en mi cuerpo y estoy francamente contenta.
    Mi propia visión de todo este mundo ha cambiado. Ahora aprecio el esfuerzo de cada uno de esos cuerpos tan trabajados, tanto como aquellos que están en mi misma situación y están empezando.
    Y respecto a los físicos de las chicas fitness?, lo cierto es que al verlos ahora, solamente pienso en esfuerzo, fortaleza y feminidad.
    Estupenda entrada.
    Felicidades!

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