No me chilles que no te veo

¿Eres de los que gritan mientras entrena? ¿Te sientes mejor si emites gruñidos durante tus repeticiones? ¿Crees que mueves más peso si das el alarido de Tarzán?

Tarzan-3D

Hoy quiero dedicar esta última entrada del año a los que gritamos, gruñimos o emitimos algún que otro ruido durante el entrenamiento. Yo soy de los que necesita liberar al gorila interior, y en los levantamientos de máximo esfuerzo de forma casi involuntaria emito algún que otro grito. Pero ¿influyen esos ruidos en nuestros levantamientos?

gorilasEn 1999, Zeke Morales, Scott Owen y Dennis G. O´Connel realizaron un estudio con un total de 31 sujetos, de los cuales 15 eran atletas y 16 no. Estos ejecutaron tres levantamientos de peso muerto con gruñidos y otros tres levantamientos de peso muerto sin emitir sonido alguno. El orden se asignó de manera aleatoria. Como conclusión, no se encontraron diferencias entre los intentos con gruñidos y sin ellos, y estos no afectaron a la producción de fuerza máxima. Los gruñidos no parecen aumentar la producción de fuerza máxima significativamente durante un grupo muscular grande.

Otro estudio del 2013 de Cordero y Zamora en el que se analizó el efecto del grito sobre la fuerza de prensión de mano en adolescentes, concluye que la utilización del grito personal en el momento de realizar la acción incrementó la cantidad de fuerza medida en kilogramos, independientemente de que se realizara con la mano dominante o no dominante; además, este efecto positivo fue evidenciado en ambos géneros.

Estos mismos autores tienen una línea de investigación en este sentido con diversos estudios. Otro de ellos es el que se realizó para evaluar el grito personal como recurso ergogénico en la fuerza de piernas. En esgym-guyte caso, el grito no generó un incremento de la fuerza aplicada para la mejora del salto vertical.

En este estudio se citan varias investigaciones como la de Ikai y Steinhaus, del 1961, que “evaluó el efecto del grito personal en la mejora de la fuerza de brazo, en el momento en que los sujetos realizaban un levantamiento de pesas, utilizando un flexómetro de brazo, encontrando que los resultados fueron significativamente mejores al compararlos con los obtenidos utilizando otros tratamientos”. O las de Zamora y Salazar con resultados positivos (2002).

En otro estudio más reciente (O´Donnel, 2014) realizado en este caso con tenistas, se evaluó la velocidad del servicio y la fuerza del mismo. Los sujetos realizaron aleatoriamente tres ensayos con gruñidos y tres ensayos sin grito o gruñido de saques y golpes de derecha, tanto de forma dinámica como isométrica. La RM-MANOVA indicó que la velocidad dinámica y la fuerza isométrica de los dos saques y golpes de derecha fueron significativamente mayores cuando los sujetos gruñían (F = 46,572, p <0,001, potencia = 1,00). La actividad muscular pico en los principales músculos oblicuos y pectorales externos también fue mayor cuando se pudo gritar durante los dos tipos de saques. Por tanto, en este caso la velocidad, la fuerza y la actividad muscular durante el servicio de tenis y golpes de derecha mejoraron significativamente cuando a los atletas se les permite gritar.

Cordero y Zamora (2013) explican que uno de los motivos por los que el grito puede funcionar es que al emitirlo se genera una mayor cantidad denoise EAP (desinhibidores presinapticos) que se sobreponen o anulan a los EIP (inhibidores presinapticos) y potencian la contracción muscular más allá del límite fisiológico, permitiendo desinhibir y activar el sistema contráctil de manera consciente . Por otro lado, Zamora y Salazar (2002) explican que “la utilización del grito personal puede ser un importante mecanismo o recurso psicológico bloqueador momentáneo de diversas sensaciones producidas por algún ejercicio o actividad física, permitiendo al sujeto o deportista aumentar levemente el umbral del dolor o sobreponerse al dolor con ayuda del grito y así poder continuar con el ejercicio o la actividad física logrando llevar a cabo esfuerzos mayores a su capacidad”.

En resumen, mi conclusión es que en algunas ocasiones el grito puede mejorar la producción de fuerza. Así que si gritando mueves más kilos o tienes la percepción de levantar más en esfuerzos máximos, aunque solo sea por efecto placebo, no te cohíbas —si te lo permiten en tu centro de entrenamiento, claro—. Pero si no eres gritón, ahora no te pongas a berrear como un loco por tu gimnasio, ya que posiblemente a ti no te funcione y te tachen de trastornado.

Yo personalmente no puedo contener el grito en ciertos levantamientos.

leonidas (1)

Fuentes:

Cordero, R., & Zamora, J. D. (2010). Efecto del grito personal como recurso ergogénico en la fuerza de piernas”. Revista Iberoamericana de Psicología del Ejercicio y el Deporte, 5(1), 79-88.

Cordero Aguilar, R; Zamora Salas, J.D; Effect of personal shout as ergogenic resource in hand grip strength in adolescents Rev. Chil. Neuropsicol. 8(2): 35-39, 2013

Morales, Z., Owen, S., y O’Conneli, D. Vocal Disinhibition (grunting) does not increase dead lift force in collage athletes or nonathletes. Perceptual and Motor Skills, 89, 233-234. 1999

O’Connell, DG, Hinman, MR, Hearne, KF, Michael, ZS, and Nixon, SL. The effects of “grunting” on serve and forehand velocities in collegiate tennis players. Journal of Strength & Conditioning Research 28(12): 3469–3475, 2014

Zamora, J. D., & Salazar, W. (2002). Efecto del grito como recurso ergogénico psicológico en la potencia de piernas en practicantes de Kung Fu. Cuadernos de Psicología del Deporte, 2(1), 57-66.

Corrección: Sonia Úbeda 

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