Juan Revenga “El nutricionista de la general” parte 1

PAR8565Hoy tengo el placer de poder compartir con vosotros la primera parte de la entrevista realizada a Juan Revenga al cual sigo desde hace tiempo y admiro su labor divulgadora.

A parte de su labor de profesor en la universidad, escribe en su blog de 20 minutos “El nutricionista de la general”, divulga a través de las redes sociales y ya tiene publicados dos libros ” Con las manos en la mesa” y “Adelgázame, miénteme”.

Natural de Pamplona de pura cepa y aunque en la actualidad y desde hace 11 años reside en Zaragoza, se considera 100% pamplonica. Tras diversos avatares de su vida decidio darle un giro y volver a sus orígenes en lo que ha formación académica se refiere (estudió Biología) y en el año 2000 decide volver a la universidad para estudiar en esta ocasión Nutrición Humana y Dietética (en esta decisión tuvo que ver mucho su mujer) con el fin de trasladarse de ciudad y empezar de cero en un área que nunca hasta entonces había desempeñado.

Os dejo con la entrevista:

  1. ¿Consideras que llevas un estilo de vida saludable?

Ole con la preguntita… ¿consideras que eres feliz? Sería otra de similar calado (risas). Todo depende de con qué estándar compares esa condición. Creo que en líneas generales sí: hago y hecho toda mi vida deporte, trato de llevar una vida físicamente activa; en mi casa, a la hora de comer, en la mesa, profeso con gusto todas las recomendaciones que divulgo en mi actividad profesional como dietista-nutricionista y además ahora no fumo (mierda de vicio, de verdad). No sé si esto contesta a tu pregunta, pero al menos en esas facetas creo que aprobaría el examen (risas)

  1. Sobre la actividad física: ¿realizas algún tipo de ejercicio físico o deporte? ¿Cuál? ¿Cuánto tiempo llevas realizandolo? ¿Te resulta difícil realizar estas actividades? ¿Cómo adaptas tus horarios?

He sido un judoka entregado en cuerpo y… kimono a esta actividad, con 21 años ya era cinturón negro tercer dan, he competido a cierto nivel y he practicado judo de forma continua hasta hace 5 años más o menos… y no veas como me fastidia el haberlo dejado. El principal inconveniente para seguir son los horarios. Las artes marciales y otras actividades deportivas similares solo se pueden hacer en el marco de las clases que tienen un calendario cerrado y difícilmente modificable en virtud de los intereses particulares de esos compañeros con los que te juntas (obligatoriamente en estas disciplinas deportivas) para hacer eso que más te gusta hacer: lunes, miércoles y viernes de 19 a 20:30 horas era el horario la última vez que iba al gimnasio a hacer judo… Al final, con las obligaciones profesionales y familiares que uno asume y que son prioritarias te das cuenta que has estado apuntado (y pagando) un año y que solo has podido ir tres o cuatro veces…

Así pues, y con mucho dolor de corazón (por no poder hacer judo) tuve que empezar a diversificar con otros deportes que hasta entonces eran secundarios en mi vida y que actualmente son protagonistas. Muy en resumen, la bici de montaña, la carrera a pie (que no me entusiasma) y la natación… Deportes que, mal o bien, son individuales y que no dependen de horarios cerrados: tienes tiempo, vas; no lo tienes, pues… ajo y agua (risas)

  1. ¿Puedes describirme un día en la vida de Juan? Cuántas horas duermes, trabajas, el tiempo que dedicas a la actividad física y a la investigación, etc.

(Tú me quieres llevar al huerto,-risas-) Afortunadamente soy un tío que duerme a pierna suelta… creo que se pueden contar con los dedos de una mano (y sobrarían varios) las ocasiones que en toda mi vida “me ha costado dormir”. Esa es la parte buena, la mala es que al mismo tiempo necesito, en el más estricto sentido de la palabra, dormir no menos de 7 horas, de otro modo mi rendimiento, y sobre todo mi carácter se resienten de forma importante (que se lo pregunten si no a mi mujer, -risas-).

De forma general y aunque es posible que ahora tenga que madrugar más, me levanto a eso de las 8:00; desayuno casi siempre un bocadillo o sobras de la cena de la noche anterior o de la nevera (tortilla de patatas, arroz con lentejas, una empanadilla…) básicamente lo que sea (dentro de un orden de cosas) una buena cantidad de agua fría, la mayor parte de las veces una fruta (que termino comiéndola por el camino) y a las 9:00 entrego a mis hijas en sistema educativo. Para los 9:15 y dependiendo de los días o bien estoy en la consulta, la mayor parte de las veces para escribir artículos, preparar algún material, recibir pacientes (tengo pocos, es una faceta profesional que no me esfuerzo demasiado en potenciar), o bien voy a la Universidad San Jorge para las correspondientes clases en los grados de Enfermería y Farmacia.

El 90% de los días comemos en familia con las niñas a eso de las 13:30/14:00, las llevo de vuelta al cole y, también en virtud de los días concretos, vuelta a la Universidad o a la consulta (lo mismo: mucha divulgación y, a veces, pacientes).

Para las 20:30 llego a casa, preparo cenas junto a mi santa, adelantamos la minuta de la comida del día siguiente (la vida en casa se centra en la cocina), cenamos con las niñas y a eso de las 22:00 me tienes de nuevo delante del ordenador participando en las redes sociales, preparando más material, etcétera. Sobre las 23:30 o media noche me gusta estar en la cama (no siempre lo consigo) en 2,5 (segundos) estoy dormido y a las 8:00 vuelta a empezar.

Sé que te lo estás preguntando… ¿y el deporte? Pues durante el curso trato de sacar un rato dos o tres días a la semana (uno de ellos casi siempre es fin de semana) para irme con la bici, trotar o nadar. En verano la cosa cambia… dos de tres días sino son tres de tres, sesión de bici de montaña.

  1. ¿Planificas tus compras? ¿Y los menús?

Ni lo dudes. Pero no se trata de una planificación estricta o cerrada. La planificación general consiste en hacer valer que todos los días, tanto para comer como para cenar va a haber una ración de productos vegetales. La forma final es casi lo de menos, verdura cocida, en puré o crema, al horno, salteada, ensaladas, un plato de hortalizas aliñadas… además las guarniciones vegetales en los segundos platos son “obligadas” y de postre siempre fruta. Para eso hemos de planificar las compras en virtud de la temporada y de los precios. Normalmente compramos la parte gorda de lo que comemos en fin de semana. Vamos al mercado con las niñas en donde ya nos conocen en todos aquellos puestos a los que solemos acudir. Previamente hemos llamado por teléfono y hemos hecho la reserva de aquello que vamos a comprar, en la pescadería, la carnicería y por supuesto la verdulería y frutería… donde nos han puesto una placa en agradecimiento por nuestra fidelidad… es broma… pero podrían (risas)

  1. ¿Piensas que la comida es una parte importante en el rendimiento del deportista “recreativo”? ¿Y del profesional?

Los mensajes que terminan llegando al ciudadano medio a partir de los medios de comunicación y blogs ya sean generalistas o especializados (la mayor parte de ellos en Internet) son demasiado tecnificados e incluso cientifistas; en resumen creo que se podría decir de ellos que son muy complicados a la par que buenrollistas. En general se está aportando una visión demasiado utilitarista de los nutrientes (pocas veces de los alimentos, lo que en sí mismo es un error de partida) que se personifican en mensajes del tipo, toma de esto para recuperarte, esto otro para aumentar tu masa muscular y aquello de más allá para el rendimiento… y cosas por el estilo. Deberíamos esforzarnos por dirigir a la población mensajes mucho más sencillos. La alimentación es importante sí, pero no debemos olvidar que estamos en el primer mundo… tenemos de todo a nuestra disposición y además por poco dinero. Hacer buenas elecciones desde el punto de vista alimentario y mantener una rutina de actividad física adecuada, debiera ser más que suficiente para el 98% de la población, dejándonos de suplementaciones fantásticas y guayonas.

El caso del deportista profesional es ligeramente diferente. Una vez que se cuenta con una buena base en lo que se refiere a su alimentación (como en el caso anterior) habrá que estudiar de forma puntual qué aportes extra podrían ser interesantes en su caso y solo en el suyo.

Lo que no es normal es que la mayor parte de las personas que se impliquen a hacer deporte anden loquicos por suplementarse con esto o aquello y crean que si no lo hacen están perdiendo una oportunidad. En mi opinión este habitual panorama supone una descontextualización innecesaria.

  1. Tu labor profesional la desarrollas como D-N y como profesor en la universidad ¿Qué valor crees que se le da a la nutrición actualmente? ¿El público en general entiende la importancia de una correcta alimentación? ¿Y los jóvenes de tus clases?

Las opiniones y actitudes en este terreno están muchas veces polarizadas. Por un lado tenemos a los flipados de la nutrición que creen que quitando o poniendo ciertos elementos (nutrientes y/o alimentos) pueden conseguir de todo o curarse de determinadas enfermedades y por el otro tenemos aquellos que pasan olímpicamente del tema. Estos últimos pueden que sean más o menos conscientes del efecto de un concreto estilo de alimentación sobre la salud, pero conocedores o no, viven más o menos abandonados a su suerte y víctimas de los peores mensajes de la industria alimentaria. Son pocas las personas que en mi opinión trasladan a la alimentación un papel racional.

El caso de los alumnos de la universidad no es distinto, con el agravante de que la gran mayoría de ellos están allí para pasar el trago, para aprobar la asignatura… y poco más. Cierto es que en cada curso hay un ramillete de alumnos escogidos que te das cuenta que están allí para aprender y adquirir criterio en una materia que está demasiado a flor de piel en nuestra sociedad… pero son los pocos y es una pena. De todas formas son esos alumnos los que sirven de acicate para darlo todo y hacer lo mejor que uno es capaz de hacer en este terreno.

  1. ¿Qué te llevó a formarte como D-N?

Como te decía confesaba en la introducción, el retomar la línea de mi formación universitaria inicial. Pero además el escoger un área de conocimiento en la que como se puede comprobar hay mucho por hacer mientras su presencia en la población es muy alta y no tiene pinta de que vaya a cambiar (¿conoces un suplemento dominical que no incluya tips de nutrición? -risas-).

  1. ¿Qué opinas de la regulación que existe en el sector?

La actual regulación de esta profesión es una mierda (lo siento, pero tampoco quiero dejar una opinión que abrigue demasiadas dudas). Los dietistas –nutricionistas estamos abandonados a nuestra suerte ya que estamos reconocidos como un profesional sanitario, al tiempo que a día de hoy hay cerca de una veintena de universidades que imparten el título oficial de Graduado en Nutrición Humana y Dietética. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad nos ha vuelto la espalda (en realidad sería mejor decir que jamás nos ha dado la cara) mientras otros colectivos profesionales ejercen en el ámbito de la sanidad pública una labor dentro de estas competencias que podría (y debería) ser realizada con muchas mejores garantías. Al mismo tiempo, tal y como sucede en otras disciplinas profesionales, el intrusismo es galopante.

Esto en cuanto al ejercicio y reconocimiento de la profesión… si nos ponemos ya a habar de dietas y productos milagro, apaga y vámonos, esto parece la casa de la Charito… mucha legislación pero control nulo.

  1. Si tuvieses que elegir ¿correcta alimentación o ejercicio físico?

¿A quién quieres más a papá o mamá? ¿prefieres arroz con calamares o pollo al chilindrón? ¿respirar monóxido de carbono o vivir a 65ºC? ¿saltar desde un piso 73 o desde el 85? ¿quitamos el ABS o el cinturón de seguridad?

Alex, te ruego que me disculpes pero no voy a elegir. Y no lo voy a hacer porque creo que no es lo correcto. Cualquier respuesta que dé polarizada en alguna de las dos alternativas, puede hacer llegar, a quien quiera entenderlo así (a su manera) un mensaje incorrecto a la hora de decidirse por una u otra opción excluyendo la que queda. Las dos son necesarias.

  1. ¿Cuál crees que es el mito más absurdo que gira entorno a la nutrición?

Si me lo permites, más que el más absurdo, que los hay a cientos y todos hasta cierto punto hilarantes de no ser por la población que puede caer víctima de ellos (beber agua de mar, usar cerveza helada para adelgazar, depurarse tomando barro, creer en el respiracionismo, en la gemoterapia adelzazante –o aquí-, curar el autismo con el “agua de mar hexagonal”…) me gustaría citar el que a mi juicio me parece más peligroso y que cierto sector de la industria alimentaria (el más nocivo) se está encargando de poner en alza para seguir consumiendo sus maravillosos productos. Me refiero a la falacia del balance energético, eso que dice que si gastas más calorías de las que ingresas adelgazas o que si ingresas más de las que gastas engordas. En realidad es muy largo de explicar porque así dicho a botepronto no parece haber falacia por ningún lado… Si no te importa, te remito a este enlace donde lo explico de forma más detallada. Es probable que no le convenza a todo el mundo, pero de veras que creo que esto es lo más peligroso a lo que nos enfrentamos desde el punto de vista nutricional. Y no solo en España, esta cuestión referente a lo que “importa” es balance energético forma parte de una estrategia global en la que hay implicados poderosos agentes económicos y políticos. Invito encarecidamente a que tus lectores echen un vistazo a este post del The New York Times para hacerse una idea de aquello a lo que me refiero (está en inglés).

Anuncios

2 comentarios en “Juan Revenga “El nutricionista de la general” parte 1

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s