Haz lo que tengas que hacer por ti

Una de las tareas que me marco mensualmente es enviar a todos mis clientes un correo cada dos semanas más o menos para, además del reporte que tengo de ellos de manera continua, ofrecerles siempre algo más cercano. A veces les mando algún artículo que he leído y me ha recordado algo que hablé con ellos, o una reflexión.

Este fin de semana estaba escribiendo el correo y al mandarlo dije: “tiene que ir para el blog”. Aquí os dejo mi reflexión tal cual la envíe.

¿Sabéis? Hace ya 20 años que decidí entrar en un gimnasio para entrenar. 

Lo recuerdo perfectamente. Había estado dando vueltas por los centros deportivos de la zona antes de apuntarme al que acudían mis amigos para comparar precios, ya este quedaba un poco más lejos pese a ser el más barato. Pero al final, después de ver lo que me ofrecían los demás, ¡qué leches!, este era al que iban a entrenar mis amigos y el que mejor ambiente tenía. Así que tal día como hoy, en septiembre de 1995, me apunté al que sería el primer gimnasio.

La pregunta obligada es “¿por qué te dio por el gimnasio?”. Realmente desde bien pequeño había hecho deporte: atletismo, fútbol, natación, judo, baloncesto… pero no era lo mío, la verdad, y no era lo que yo quería hacer. Siempre me habían gustado los físicos grandes y llamaban especialmente mi atención unos anuncios que venían en los cómics y tebeos que leía de pequeño donde aparecía un señor fuerte, con unos tensores y unas mancuernas, y te invitaba a probar su sistema de entrenamiento para obtener unos músculos feroces. Así que eso era lo que me gustaba y lo que quería hacer, aunque el tema de la edad y aquello de que no ibas a crecer si entrenabas antes de los 18, frenaba mi decisión. Pero a los 17 años decidí apuntarme al gimnasio, realmente motivado por mí mismo y porque mis amigos más cercanos también entrenaban.

Ya han pasado 20 años y esa decisión cambió por completo mi vida porque determinó mi camino tanto académico como profesional, y ahora soy yo quién ayuda a otros a conseguir sus objetivos. 

¿Por qué os cuento todo esto? Simplemente porque quiero trasmitiros mi más sincero agradecimiento por vuestra confianza, por vuestros resultados y por vuestras ganas en seguir hacia adelante con lo que os habéis planteado. Si algo te gusta ¡HAZLO!, no esperes al “¿y si lo hubiese hecho?”. 

Hay quien quiere perder unos kilos, otros quieren ganarlos, otros mejorar su relación con la comida o simplemente estar bien y en forma, o bien preparar una oposición o una carrera… Esos son vuestros objetivos, y la satisfacción de haber empezado un camino y haberlo intentado con sus consecuencias, con sus aciertos y con sus errores, es lo que os enseñará qué hacer y qué no en situaciones posteriores.

Recordad que lo que hacéis es por vosotros. No entrenes para los demás, entrena para ti; no quieras bajar peso por lo que los demás definen como bello o no; no entrenes para conseguir un cuerpo para los demás, hazlo porque tú quieres tener ese cuerpo. No intentes agradar a todo el mundo, primero quiérete tú, estate contento y en paz contigo mismo y de este modo al final lo estarás con los demás sin importarte lo que digan, lo que pidan o lo que esperen de ti.

Para cerrar, aquí os dejo esta imagen cuya frase no sé si será realmente de Johnny Depp o es lo típico que ponen para llamar la atención, pero resume perfectamente todo mi correo de hoy.

hazlo por ti

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